La farsa de los cielos
Thomas De Quincey

agosto 2005
172 páginas
44 pesos
ISBN: 987-9409-52-3

Prólogo y traducción: Jerónimo Ledesma

Reseñas
El ensayo y sus placeres

Thomas De Quincey (1785-1859) fue discípulo de Coleridge y de Wordsworth. Fuera de la novela Klosterheim y de una traducción o paráfrasis del Laocoonte de Lessing, su obra entera, que abarca catorce volúmenes, está hecha de artículos, que en aquel tiempo equivalían, en extensión y profundidad, a lo que hoy llamaríamos libros. Intentó, y muchas veces logró, como Sir Thomas Browne, una prosa tan poética como el verso. Sus delicados e intrincados párrafos se abren como catedrales de música. Pequeño, frágil y singularmente cortés, su imagen perdura en la memoria de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad.

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 La reputación en español de De Quincey aún descansa, de forma casi exclusiva, en los ensayos del opio, en la sátira sobre el crimen como arte bella, en la descripción de la agonía de Kant, en los textos sobre sus mayores (Coleridge, Wordsworth) y en un puñado de otros artículos poco frecuentados. Este libro, que llamamos La farsa de los cielos, reúne ocho textos de De Quincey nunca antes traducidos a nuestra lengua. Salvo el último –un fragmento descartado de Las confesiones de un Come-Opio inglés de 1821– son todos artículos publicados entre 1823 y 1851. La selección quiere ampliar la escena, interrogar algunos tonos, algunos énfasis. Contra el soñador sublime e idealista, La farsa de los cielos invoca al cómico, al hombre que ríe de la ruina de la carne. Contra el corazón solitario y el anhelo, al observador del presente. Contra la solemnidad de los ancianos, a los niños. Y así, desde el limbo romántico, el Come-Opio baja, más pleno de contradicciones, al teatro del siglo diecinueve y su populosa fantasmagoría.