Zur Dos,
última poesía
latinoamericana
Antología: Yanko González y Pedro Araya.
octubre 2004
256 páginas
48 pesos
ISBN: 987-9409-42-6

Reseñas
Antologar a voluntad
Los 30 latinos
La poesía de los Zur Dos

Poemas de:
Carlos Augusto Alfonso (Cuba), Lalo Barrubia (Uruguay), León Félix Batista (Santo Domingo), Damaris Calderón (Cuba), Germán Carrasco (Chile), Fabián Casas (Argentina), Washington Cucurto (Argentina), Luis Chaves (Costa Rica), Juan Desiderio (Argentina), Nicolás Díaz Badilla (Chile), Romina Freschi (Argentina), Martín Gambarotta (Argentina), Arturo Guitiérrez Plaza (Venezuela), Lorenzo Helguero (Perú), Jaime Luis Huenún (Chile), Román Luján (México), Edwin Madrid (Ecuador), Tania Montenegro (Nicaragua), Marcelo Novoa (Chile), Sergio Parra (Chile), José Alejandro Peña (Rep. Dominicana), Gabriel Peveroni (Uruguay), Daniel Pradilla (Venezuela), Rodrigo Quijano (Perú), Juan Carlos Ramiro Quiroga (Bolivia), José Eugenio Sánchez (México), Rocío Silva Santisteban (Perú), Malú Urriola (Chile), Mauricio Ventanas (Costa Rica), Laura Wittner (Argentina).

Toda zurda supone una derecha, una norma de la que se desvía, una afirmación solemne de la que hace mofa. Pero la norma se perdió, la derecha no existe o es inorgánica, espasmódica, las belles lettres se desdibujaron y borraron. Pascal escribe: “Como la verdadera naturaleza se ha perdido cualquier cosa puede ser naturaleza”. Y Lezama lo corrige: “Como la verdadera naturaleza se ha perdido, hay que inventar una sobrenaturaleza”. Hay que mutar ahí “naturaleza” por “poesía” y pensar hasta qué punto la poesía “verdadera”, la poesía “bella” ha desaparecido del mapa, salvo como ese lugar de silencio, de negatividad en que la belleza ya no existe pero persiste su exigencia: diana contra la que siguen disparando los poetas jóvenes del mundo, no convencidos todavía de que el enemigo se ha retirado de la palestra. Estos zurdos son una muestra (…).
La multiplicidad está asumida ya por los autores del troquel en la tipografía del título: ZurDos, donde el Sur representa todo el subcontinente latinoamericano y donde el “dos” tacha desde el origen cualquier expectativa de univocidad. Un juego al que quizás se podría agregar, antepuesto, la partícula ab (de aborígenes, abollados, abrumados, pero no absueltos): Ab Zur Dos. Es decir: “asombrosos, raros”. (…) Raros en la nueva escena de un panorama poético que parecía haber agotado sus posibilidades y tendía a amoratarse en el aire viciado de los proyectos ya demasiado cumplidos.
                                                                                                   Edgardo Dobry