Marina Ivánovna Tsvietáieva

(Moscú 1894 - Elábuga 1941).

Junto con la de Anna Ajmátova, Ossip Mandelstam y Boris Pasternak, su obra es una de las más importantes de esa generación, que desde el centro de la crisis histórica de Rusia, produjo una riquísima tradición poética. Se exilió en 1922 siguiendo a su esposo, Serguei Efrón, oficial del ejército blanco. Pasó por Berlín, Praga y París donde se instaló en 1925. De su obra poética sobresalen: Álbum vespertino, su primer libro publicado, (1910), Campamento de Cisnes (1917-1921), Zar-Doncella (1920), Verstas (1922), Poema de la montaña (1924), Poema del fin (1924), Cazador de Ratas (1925), Carta de año nuevo (1927), Poemas a Checoslovaquia (1938). Escribió también las dos primeras partes de una trilogía dramática en verso: Ariadna (1924) y Fedra (1928). Destacan igualmente sus ensayos: El poeta y la crítica (1926) y El poeta y el tiempo (1932). Regresó a su país en 1939 y dos años más tarde se suicidó.

Cazador de Ratas
Marina Tsvietáieva
Traducción: Irina Bogdachevski
Prólogo de Laura Estrin
julio 2007
296 páginas
58 pesos


ISBN:
978-987-9409-75-6

Reseñas
Alegorías trágicas

De los nueve poemas conocidos como “poemas largos” de Marina Tsvietáieva hay diversas versiones disponibles que comprenden sólo tres de ellos: “Poema de la Montaña”, “Poema del Fin” y “Carta de año nuevo”, el conocido poema dedicado a R. M. Rilke. Esta edición completa la serie con los otros seis, inéditos hasta ahora en castellano. El conjunto que aquí presentamos, traducido del ruso por Irina Bogdaschevski, incorpora a la lectura de Tsvietáieva en nuestra lengua algunas de sus composiciones más importantes: “Campamento de Cisnes”, “Zar-Doncella” y “Cazador de Ratas”, testimonio que habla tanto de un tiempo alucinado, la guerra, el hambre, la revolución, como de la tragedia personal de una de las voces poéticas centrales del siglo XX.

 

Tsvietáieva escribió poemas largos, narrativos, satíricos, dramáticos, son los que hemos compilado aquí (...); buscó un todo para vivir y representar y su obra lo fue. Tentativa y hallazgo que está en su literatura-más-que-realista cuyo rasgo distintivo es la multidimensionalidad, que sólo la escritura desesperada/desesperante descubre y entraña, ella tiene implícita e inmanente esa teoría de la literatura que se lee en la historia crítica como hermetismo, fantasma, ésa que piensa su poesía como desviación individual, delirio, subjetividad. El punto de inicio o quiebre, que en este caso es lo mismo, de esta tradición que llega a Tsvietáeiva y en la que ella se enhebra genial está en Nietzsche/Rilke, en un posromanticismo aquilatado por toda la tradición literaria y crítica alemana y rusa. 

Laura Estrin